La dieta mediterránea, beneficios que produce su aplicación

¿Qué es la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea es un patrón alimentario que, complementado con la práctica de ejercicio físico tiene gran cantidad de beneficios para la salud.

Consiste en reducir el consumo de carnes e hidratos de carbono en beneficio de más alimentos vegetales y más grasas monoinsaturadas.

Se basa en el consumo de los ingredientes propios de países con clima mediterráneo como España e Italia.

La dieta mediterránea fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en el año 2010.

Reduce la incidencia de enfermedades cardiovasculares y problemas derivados del consumo elevado de azúcares refinados como la diabetes.

¿Qué alimentos básicos la integran?

Uno de los elementos más recomendados en la dieta es el aceite de oliva, el cual disminuye el riesgo de padecer obstrucciones en las arterias, y tiene un alto contenido en carotenos y vitamina E.

Las verduras y legumbres, el pescado, la fruta, carnes blancas, la pasta, arroz y frutos secos son los alimentos más importantes en la dieta mediterránea, además también se recomienda el consumo moderado de vino.

Beneficios para la salud.

Los beneficios producidos por la dieta son más llamativos si se combinan con ejercicio físico. Así, junto al ejercicio realizado, la dieta mediterránea contribuye a bajar de peso,  controlar la presión arterial y la hipercolesterolemia y a atrasar el deterioro cognitivo.

Además, ofrece protección contra enfermedades como la diabetes o el Alzheimer. También mejora el funcionamiento de diferentes órganos como el riñón y el corazón.

La tasa de mortalidad por cáncer es menor entre quienes practican la dieta mediterránea en comparación con aquellos que tienen a abusar más de la comida rápida, alimentos precocinados y grasas

Aportaciones de la dieta al embarazo.

Según los expertos, si la alimentación de la madre sigue un esquema mediterráneo, los niños tendrán una mejor salud en su desarrollo y crecimiento, previniendo enfermedades como la diabetes del adulto o el desarrollo de patologías cardiovasculares como la hipertensión.

El exceso de grasas saturadas influye sobre el desarrollo del páncreas y, por tanto, en las concentraciones de insulina y glucosa del niño, que hacen que pueda nacer con una mayor propensión a la diabetes. Por eso es necesario llevar una dieta mediterránea equilibrada y ejercicio físico diario.

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